Alemania y Holanda a un lado. Reino Unido obviamente neutro. Francia, España, Portugal y demás países de la Unión, al otro.
Claro que el euro es una apuesta demasiado alta para que no se ayudara a Grecia. El juego de escena nos remite al juego político alemán, particularmente.
Lo que sí fue aprobado, al final fue un esquema de ayudas bilaterales, en conjunto con FMI, algo ya previsto (?) en los tratados anteriores. Apenas como último recurso y por unanimidad, la ayuda poderá ascender a 23.000 millones de euros. Nada de Fondo Monetario Europeo.
Y que se acostumbre el bloque a la supuesta verguenza de acudir a una institución que en general acude a países dependientes. Un giro de tuerca más a la ortodoxia en política económica conseguida por Alemania.
Aunque en los hechos, los límites rígidos de 60% del PIB de ratio de deuda y el máximo del 3% de déficit nominal no se siguen por ningún país en esta crisis, y aún antes de ella pocos los seguían. España con la crisis pasó a presentar un déficit nominal del orden de 12,4%. El promedio de la eurozona es el 7,2%, muy por encima de lo permitido en el tratado de Roma.
España se vio respaldada en un futuro obscuro que le puede esperar.
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